CABALLOS QUE DEBEN MEJORAR SU EQUILIBRIO SALTANDO

Es normal que los caballos jóvenes no tengan su equilibrio (habilidad para manejar y controlar la dinámica de su cuerpo en movimiento y en el salto) totalmente desarrollado. El potro está acostumbrado a tener su centro de gravedad en un punto, y desde el momento en que el jinete se monta encima de él, este punto cambia de posición. Suele ser a partir del segundo año de entrenamiento cuando empiezan a tener una mayor destreza en este sentido, habiendo siempre caballos más precoces que otros en su aprovechamiento para sacar un beneficio técnico del equilibrio. Por este motivo es por el que algunos caballos de potros saltan con una muy buena técnica en libertad,  pero de adultos nunca lo consiguen de igual manera, y hay casos en los que ocurre al revés. El otro motivo del desequilibrio de muchos caballos jóvenes es que no han llegado a alcanzan su completo desarrollo físico (sobre los seis años), y están sometidos a un continuo y rápido crecimiento que hasta que no se estabiliza, no les hace alcanzar el control total de su mecánica en el galope y sobre todo en el salto.

Este trabajo que a continuación describo no es para estos caballos jóvenes, ya que sería excesivamente duro muscularmente para ellos, y además tendría para ellos una dificultad técnica por lo anteriormente citado, y les podría pasar factura en su moral y en sus ganas diarias de trabajar alegremente y por lo tanto aprender. Con estos caballos jóvenes debemos tener paciencia y nunca pretenderemos quemar etapas. Hay que darles tiempo para que asimilen de una manera progresiva y metódica. Las prisas nunca son buenas, y menos con los potros.

Pero hay caballos que por diversos motivos tienen menos habilidad para equilibrarse delante de los saltos y para acortar su tranco delante del salto y batir con los posteriores debajo de su masa. Para estos está orientado este trabajo, aunque al incluir ejercicio de caer-partir, no me cansaré de decir que lo emplearemos con caballos en forma y sin abusar ni del número de repeticiones, ni de la altura de estos (no más de un metro de altura en los caer-partir). Igualmente recomiendo que cuando realizamos un trabajo con estos ejercicios, no se vuelva a saltar como mínimo al cabo de cuatro días.

Se empezará realizando el ejercicio al trote hasta cierta altura, y solamente cuando lo estén realizando con orden y notemos que dan la cruz y emplean el dorso correctamente en los caer-partir, acabaremos modificando las distancias y saltándolo al galope. En total no debemos de repetir el ejercicio completo más de seis veces al trote y tres al galope, sin contar las primeras repeticiones de preparación en las que iremos añadiendo los saltos uno a uno, sin que los que todavía no hemos dado tengan ni siquiera una barra en el suelo. Debemos pedir paciencia a nuestro ayudante que trabaja pie a tierra.

El ejercicio consiste en una volea con barra de tranqueo (la volea invita al caballo a proyectarse hacia adelante y hará que necesita esforzarse  más en los siguientes caer-partir) seguido por tres caer partir cortos de verticales y acabando a dos trancos en un oxer cuadrado y ancho que le esforzará a batir rápido de delante por la distancia corta a la que está colocado.