Apuntes de salto y didáctica

El asiento

   El asiento es la manera que tiene el jinete de colocarse encima del caballo. Un buen  asiento se logra con una posición correcta sobre la montura que consiga que el cuerpo del jinete no moleste al caballo, le acompañe eficazmente en sus movimientos, y pueda transmitirle y recibir las sensaciones que el caballo le transmite. Debe tener cuatro características:

 

  • Equilibrio
  • Relajación
  • Flexibilidad
  • Profundidad

 

   El equilibrio nos proporciona seguridad sobre el caballo. La relajación permite que el ejercicio de la equitación no suponga un esfuerzo físico importante para el jinete (con lo cual puede tener independencia para realizar las ayudas adecuadas), y al caballo le transmite la misma sensación que le permite realizar el trabajo adecuado de una manera concentrada. La flexibilidad ayuda que el conjunto jinete-caballo pueda conseguir mayor rendimiento en su disciplina y en ausencia de lesiones. Por último, el asiento profundo, además de dar estabilidad al jinete, le permite recibir las sensaciones del caballo, y a su vez, transmitírselas a éste.

 

   Para mantener una posición correcta encima del caballo es fundamental conseguir la alineación de las dos líneas rectas que se marcan en los gráficos siguientes:

 

     –   L-1: formada por la espalda-isquiones-apoyo en el estribo.

     –   L-2: formada por la rienda-mano-antebrazo.

   La posición correcta a caballo, debe cumplir la adecuada colocación de estas partes del cuerpo del jinete:

 

  • Tobillos: flexionados hacia abajo para amortiguar parte del peso del cuerpo del jinete.
  • Punteras de los pies: apuntando hacia las orejas del caballo. Así la pierna del jinete no presionará continuamente en el costado del caballo.
  • Rodillas: flexibles. No se agarran a la montura. Sirven igualmente para amortiguar el peso de nuestro cuerpo.
  • Cadera: los isquiones son el apoyo de nuestro cuerpo sobre la montura. No van fijas, sino que giran ligeramente según la dirección de giro para ayudar a la correcta colocación de las piernas.
  • Espalda (riñones): relajada y cóncava para amortiguar el peso de nuestro cuerpo, y podamos acompañar de manera flexible cuando la montura nos transmite el impulso del caballo.
  • Hombros: sueltos; giran igualmente según la dirección de giro de la marcha.
  • Cuello y cabeza: el cuello debe estar flexible y suelto. La cabeza mira en la dirección hacia donde vamos; nunca debe adoptar una postura estática.
  • Brazos: ligeramente separados del tronco y relajados.
  • Codos: flexibles, para no transmitir los movimientos ascendentes y descendentes de los hombros a las manos (o sea a las riendas y boca del caballo).
  • Antebrazos: relajados, manteniendo la alineación de L-2.
  • Manos: con las uñas de los pulgares hacia arriba. Las riendas se agarran con el pellizco del pulgar y el índice, mientras que los dedos corazón, anular y meñique juegan para ayudar a descontraer la boca del caballo.

Una máster class con el campeón olímpico Franke Sloothaak.